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La noche de aquel día

 

Nicolás Gonzalez Maraver

Ayer tarde, a la salida del Pleno del Ayuntamiento de Almuñecar, en donde dada mi intrépida e intrínseca condición masoquista de abanderado tricolor republicano, presencié y oí por enésima vez a un alcalde cacique y, a su “mariachi” portavoz en donde no desaprovecharon ambos la oportunidad para mentir descaradamente a la ciudadanía, demostrando su obscena personalidad política, vocacionalmente delictiva que convierte en impune la personalidad jurídica de un asesor experto en “irse de rositas”, al que se paga con dinero sangrante, hambriento y con sed de justicia de todos los almuñequeros que, padecen y permanecen genuflexos ante tan, tamaña injusticia, tan bien pagada, de un número tres de juzgado, que no se entera de la misa la mitad, porque ni va a misa, ni cree en el dios de la verdad.

 

Ya en la puerta, me saludó un joven amigo indicándome que había leído un articulo de su antiguo jefe, que dicho sea de paso, el tal jefe y yo fuimos compañeros de colegio marista con mariano portero bajito de amarillo bigote de nicotina.

 

Ahora resulta que Melchor, el que mandaron a Bolonia, pero no como a los de ahora…, recuerda recién en el articulo que anteriormente adjunto, aquello de las listas de las personas que debían ser inmediatamente detenidas, una vez triunfado “el golpe”, para fusilarlas, no…. neutralizarlas, para cualquier reacción contraria, tal como dice este antiguo director de la Editorial Catolica del periodismo granadino, que ha olvidado, o que todavía no ha aprendido a escribir entre líneas.

 

Puestos a recordar, a mi también me apetece, quiero escribir  y contar mis recuerdo de aquel día.

 

En la tarde anterior de aquella noche y madrugada, estabamos trabajando un excamarada y yo en un estudio de arquitectura, cuando oímos el tiroteo de la Guardia Civil por la radio que transmitía la cesión del Congreso de Diputados.

 

Cuando tuvimos claro que aquello se trataba de un golpe de estado, acordamos dirigirnos al Ayuntamiento (yo era concejal), al objeto de convocar allí una concentración  de ciudadanos y, de afiliados militantes de los partidos democráticos en defensa de la incipiente democracia, que les habian dado a la mayoria, que conquistó una minoria. Según fue la consigna del Partido, dada telefónicamente por nuestro Secretario Provincial entonces Javier Terriente.

 

Lo primero que hice fue llevar a Nati mi mujer y mis dos hijos Nicolas y Natalia a casa de mis padres, antes de irme  yo al Ayuntamiento, con Jesús Palacios que me acompañaba.

 

Debíamos los comunistas conseguir que, cada Alcalde en cada pueblo de la provincia debía dirigirse telefónicamente al Comandante de puesto de la Guardia Civil, al objeto de comunicarle encarecidamente la necesidad de  que se pronunciase sobre que opción se decantaba, si por los demócratas o por los golpistas.

 

Desde el teléfono del despacho de alcaldía conseguimos que acudieran un número de personas suficientes para no sentirnos solos, recuerdo algunos nombres de los que allí estuvieron concentrados en el despacho del alcalde, Jesús Palacios, Antonio el Taquillas, Juan Navidad, Venegas, Antonio Guardia, Iglesias, Antonio Gonzalez, Antonio del Moral, Paco Aguado,  Vaquero, y algunos otros más que no recuerdo.

 

Pero los que si recuerdo son aquellos, que debiendo estar, no estuvieron, porque su irresponsabilidad y cobardía les hizo huir a esconderse debajo de la cama. ¿Quiénes fueron?, entre ellos, los Tenientes de Alcalde, Juan Carlos Benavides Yanguas (PSOE), y Francisco Castillo Cervilla (PCE), posteriormente ambos expulsados respectivamente de sus partidos correspondientes.

 

De Paco Castillo conservo, para  quien quieras  verlas, las actas de expulsión del Comité de Garantias y Control del PCE, comarcal, provincial, regional y central, no por cuestiones politicas ni ideologicas,…que también, sino por delincuencia común, simplemente porque  “eran unos cho-rizos, ¡con chorreras!”, eran y son tal para cual, hoy ambos enamoradisimos del dinero sucio del pelotazo urbanístico, y de la aún impune delincuencia común que siguen practicando con verdadero fervor.

 

Tambien faltaron otros  que eran igualmente y, siguen siendolo tan de derechas como los dos “prendas” inmediata y anteriormente mencionados. Mantengo y sostengo que, son de esa derecha económica rancia y casposa, que gusta tanto de autohomenajearse colgandose medallas onomásticas y onomatopéyicas de sus propias excremencias con olor a mierda autentica. Lo he dicho, escrito, y publicado, por la tanto abundo en el procedimiento, y ahora ¡hala!, os vais y me poneis una querella, “partia de cipotes, hartos de coles”.

Personalmente llamé repetida y reiteradamente por teléfono al Alcalde, Miguel Ávila Padial durante cerca de una hora, no se ponía al aparato, se escondía detrás de las faldas de su mujer y nos respondía con evasivas.

 

Al fin logré que se pusiera al telefono, la cosa se puso tensa, muy seria y, conseguí hacerle comprender que él era, como alcalde, el primero en el deber de dar ejemplo, por fin acudió al Ayuntamiento arrastrando su cinismo y a regañadientes después de una dura discusión. Lo que si reconozco, es que, no pude conseguir de Miguel Ávila Padial que llamara por teléfono al Comandante del Puesto de la Guardia Civil y, le conminara a definirse y decantarse en defensa de la democracia.

 

Miguel se hizo caca y se comportó como un cobarde, fue la gota que colmo el vaso, me defraudó total y profundamente. Recientemente me ha comentando un compañero de su partido, que Miguel Avila informó después del tejerazo en una asamblea del PSOE local, que  habia llamado desde su despacho de alcaldía al Comandante de puesto de la Guardia Civil. Eso demuestra la personalidad cinica de este individuo que va por la vida aparentando no haber roto un plato en su vida.

 

Los allí  reunidos, con mas miedo que vergüenza, cuando nos percatamos que el único armado allí era el Jefe de la Policía Municipal, oíamos la radio hasta que alguien apareció con un aparato de televisión, y así llegamos hasta la hora en que el Borbón, nos borboneó.

 

De madrugada ya, regresé a mi casa, ya… ni me acordaba que tenía que recoger a mi mujer y a mis hijos de casa de mis padres. Cuando allí llegué para reecogerlos me encontré a mi madre llorando y rezando el rosario.

 

Mi padre que llevaba siete años sin hablarme por haberle salido rojo, se levantó de la mesa señalandome con su dedo y diciéndome a voces, es decir, gritándome, ¡Tú, no te llevas a tu mujer ni a los niños a tu casa, y tú tampoco sales de la mía!. El llanto generalizado a moco tendido, de abuelos, padres y nietos, se tornó en risas cuando mi padre dijo una sus clásicas y geniales ocurrencias. !!! Mira niño…, como ganen los tuyos, me matan a mi, pero como ganen los míos, tengo yo que ir a hablar con Paquillo Alcalá para que no te maten a ti !!!.

 

Efectivamente, tuvimos todos que dormir en casa de mis padres.

 

Tiempo después, un domingo, mi padre nos hizo un arroz  a la banda con un  alioli de los suyos. Coincidió que cuando fuimos a comer, yo llevaba bajo el brazo el periodico Ideal y la revista referida por Melchor Saíz-Pardo en su reciente buenos dias del domingo pasado, en donde se publicaron por primera vez, esas listas de cada provincia que literalmente se decian los nombres de los que hubieran sido fusilados, no neutralizados…, en caso de triunfar el Golpe de Estado en este país.        

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